En pocas palabras.

Sophie Calle (Paris, 1953)
Uno de sus trabajos con los que desató una gran polémica, cuando presentó un video en el que registraba los últimos momentos de vida de su madre. Esta obra fue expuesta en el pabellón francés de la Bienal de Venecia 2007.

"Para mí, el objetivo no era mostrar mi intimidad. El motor era que ella se iba a morir y yo quería desesperadamente conocer su última sonrisa, o escuchar la última palabra que iba a decir. Por esa ausencia que iba a venir, yo necesitaba entender si tenía que decirme algo antes de irse. Yo estaba obsesionada con estar allí presente para ver eso, pero hay momentos en los que uno tiene que salir ir a comer o lo que fuere. Entonces, pensé que si ponía una cámara, por lo menos si ella decía algo yo podría saberlo. Y descubrí que la cámara se convirtió en una especie de amiga…
La cámara filmaba todo el tiempo y, entonces, yo desplacé la angustia: en vez de estar obsesionada por los minutos que le quedaban a ella por vivir, estaba obsesionada por los minutos que le quedaban al cassette, que tenía que cambiar a cada hora. Existe ese momento entre la vida y la muerte que es muy impresionante, porque podemos poner el dedo y decir: esto fue el último libro, y así sobre cada cosa. Pero el momento de la muerte es imposible de retener, es intangible. Esto es lo que más me interesó: esa imposibilidad.”

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Se busca

Voy buscando cuerpos como se buscan autos usados en los clasificados de los diarios.
Cuerpos de alquiler. No pago más de seiscientos por una revolcada.
Y es que entre tanta soledad casi me olvido mi mismo.
Roperos, clósets, sábanas que huelen a miedos y pecados híbridos de tantos placeres sexuales  son testigos de que los goces carnales son parte infalible de mis tuétanos.
Los lunes Daniela, los martes Lucrecia… miércoles Azúl. Tantas mujeres sin nombre, en silencio,  y con un cuerpo que ofrecerme.
Yo las miro y me detesto, entonces olvido mis pecados y las vivo y me entrego por ellas… el tiempo es eterno… una, dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis horas de renta.
Y me vuelvo verdugo de sus besos y carne de su carne… Pueden amarme, tocarme, hacerme, subirse, bajarse… y no más.Y cuando todo termina yo tengo la palabra, vuelo en sus cabezas queriendo salir desesperadamente. Como instinto animal desprecio y sonrío, me miro al espejo y quiero encontrarme en otro lugar que no sea tirándome a –fulanita-.… y la soledad me amarga, me envuelve, me duele, me lastima,  me come los ojos.
No hay Danielas, Cecilias, Ofelias, Lucrecias o Marías desnudas en un colchón. Sólo soy yo mirándome de nuevo al espejo descubriendo lo sucio, imperfecto y vulnerable que soy.
Amanece y de nuevo soy yo. Salgo a la calle con la ropa de ayer.
Voy buscando cuerpos sin nombre: que no me amen, que no me abracen ni que me extrañen… que sean fáciles de vestir y desvestir.
Que se llamen como tú, como Cecilia la vecina, como mi madre.
Que no me amen más de seis horas. No quiero su nombre ni su dirección ni su apellido. Sólo un cuerpo caliente, tibio o frío.
Voy dogmatizando la idea de creer que nací para el sexo. Pan de todos mis días.

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Entre la ficciòn y la realidad existe una constancia: el individuo.
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I cannot stop wondering if you are constantly think about me.
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No para de llover

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